Las mil y una noches (Y los mil y un toques)
España 0 – Marruecos 0
Me había mentalizado tanto con que íbamos a perder la eliminatoria que no me cogió de sorpresa. He tomado distancia con respecto al partido, así de este modo, espero no hablar desde la pasión, y el consiguiente enfado, que una cosa es esperarlo y otra cosa es que te lo certifiquen.
Conste que también he visto el siguiente partido de Marruecos, así que sin hacer spoilers diré, que es una selección, muy, pero que muy complicada de hincar el diente.
El fútbol está en constante evolución, de eso no hay duda. Pero desde que tengo uso de razón (Y por tanto sigo el deporte rey) siempre he escuchado, que el fútbol, cada vez se va haciendo más físico, cada vez cuenta menos las geniales individuales, que están supeditadas a las tácticas (Cuando curiosamente, son las individualidades las que suelen decidir partidos tan igualados)
Lo demás, son esquemas más o menos cíclicos. Mi club, por ejemplo, sale con uno de los sistemas más utilizados en la actualidad, el 4-3-3. En este mundial, muchas selecciones están eligiendo el 5-3-2 con carrileros largos, como se suele decir, y nos lo están vendiendo como sistema ofensivo. Recuerdo los palos que le dieron a Del Bosque por empezar a usarlo en el Madrid, como sistema defensivo que era (Y es)
Lo que quiero decir con toda esta parrafada, es que, en realidad, nadie inventa nada. Qué el fútbol se vuelve más físico por momentos, es un argumento que ya he escuchado tanto, que me hace gracia. Al final me da igual que España juegue al famoso tiqui taca, o presiona la salida del rival, si no tenemos jugadores que marquen la diferencia, de cara al gol.
Y después de esta perorata, un breve resumen del indigesto partido que nos marcamos entre españoles y marroquíes, aunque ellos por supuesto, hicieron lo que tenían que hacer. Lo que su país podía pedir y lo que nosotros sabíamos que nos iban a dar.
Los primeros veinte minutos fueron eso, Marruecos defendiendo, nosotros intentando ver por dónde se dejaba alguna rendija abierta. Por utilizar un símil taurino, diríamos que dimos pases y pases al toro, algunas verónicas preciosas, pero luego, ni le pusimos banderillas, ni le picamos, ni por supuesto entramos a matar. Y el toro marroquí se fue creciendo.
En el minuto 24 si la tuvimos, pero no sé si por falta de pericia de Ferrán y Gavi, de asombrosa capacidad de parar de Bono, o de pura mala suerte, los remates fueron desviados, uno al palo, por cierto. Igual si hubiéramos metido ese…. Pero no.
Asensio tuvo otra, pero eran como pequeñas palmeras en mitad del desierto. El que también tuvo una ocasión clara fue Boufal, de cabeza, estuvo a una uña de adelantar a Marruecos antes del descanso.
Vale, descanso. ¿Y ahora qué hacemos? La primera parte tuvo un pase, que digo, tuvo miles de pases, pero se me entenderá. Hasta el minuto sesenta y tres, no puedo reseñar gran cosa, si acaso alguna animación de los porteros, que, a falta de peligros ajenos, se empeñaban en jugar con los corazones de sus aficionados, arriesgando con el pie, más de la cuenta.
En el minuto sesenta y tres, ojo, una hora y tres minutos, Luis Enrique decide meter un delantero centro, Morata, el único que teníamos disponible, pero esa ya es otra historia. Es cierto que la defensa de Marruecos es dura, y tiene un medio centro omnipresente, Amrabat, que es un guerrero de los de antes. Pero nosotros tampoco teníamos a nadie que les inquietara en el área.
A los dos minutos, se pidió penalti de Aguerd sobre Morata. No lo era. Distintos cambios, España para cambiar el guion de la película. Marruecos para tener jugadores que no estén al borde del colapso físico. Y con un cabezazo de Morata, y poco más nos fuimos a la prórroga.
La prórroga. Más de lo mismo. Cambios insustanciales de la selección española, salvo uno, que hizo demasiado tarde. En la primera parte de la prórroga estuvo más cerca Marruecos de marcar, que nosotros. Muy peligrosos en el contraataque, salen en estampida y ahí son casi imparables.
En el 118, tiene narices. Hace el cambio que ya había comentado yo antes. Y lo hace pensando en los penaltis. Salió Sarabia, que si bien, no es un crack mundial, si es un jugador que tiene gol, y viendo que es lo que nos faltaba a nosotros, no entiendo por qué le sacó a falta de dos minutos de que nos echaran del Mundial. Pero, ahora es inútil hacer leña del árbol caído. La madera está demasiado carcomida.
Sarabia en dos minutos tuvo dos, y generadas por él mismo, la primera hizo un centro que no lograron aprovechar los delanteros españoles por muy poco. La segunda, una carrera hasta el fondo, un centro chut, y el balón que se va al palo, con el portero y la defensa de Marruecos batida. Hubiera sido demasiado cruel para Marruecos, y redentor para los nuestros. Pero no fue.
Los penaltis, yo no estoy de acuerdo en eso de que sean una lotería. Cómo todo en esta vida, algo tiene la suerte. Pero creo que cuenta más el estado anímico del lanzador y su pericia a la hora de ejecutar esta suerte. Tampoco hay que olvidar que enfrente tienes a otro tipo, que tiene pocas oportunidades, pero que las va a aprovechar si puede.
No voy a señalar a los que fallaron los penaltis, no solo por virtud de Bono. Cuando pitó el árbitro, todos pensamos lo mismo. Esta historia es un remake del Mundial de Rusia, contra la anfitriona. Posesión estéril, miles de pasos, pocas oportunidades, pero falladas y finalmente una tanda de penaltis en la que sentíamos que íbamos a perder. Por lo que fuera.
Y este fue el final de España. A esperar otros cuatro años para esperar si nos dan una segunda estrella, o nos volvemos a estrellar.
Goles. Nadie
MVP. Bounou o Bono. Lo mismo da.

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