Bien está, lo que bien acaba. Pero nunca se acaba..

     Argentina 2 - Polonia 0

No hubo biscotto, más que nada, por qué se dependía del resultado del otro partido, y cualquiera de las dos selecciones, o ambas, podían quedarse fuera del Mundial. Polonia es como el polonio, para el fútbol. Radioactivo.

Así que Argentina dio un paso adelante, y se fue a por el partido desde el principio. Argentina está demostrando que lo del primer partido, su derrota ante Arabia Saudita, fue un accidente.

Tras el inicio titubeante en los dos primeros partidos, Argentina parece haber encontrado el centro del campo, que ayude a Messi a intentar ganar, por fin, el torneo con el que ya discutiría la leyenda de Maradona. Con presión muy alta, Argentina dejó claro al principio del partido, que no iban allí a dejarse puntos. Polonia, consciente de ser un equipo inferior, se blindó atrás, y dejó en manos de una ayuda divina, que le cayera un balón a Lewandowski, por ejemplo, cerca del área. Cosa que no sucedió, por cierto.

Me acuerdo del gran Andrés Montes, en aquel Mundial del 2006 en los cuartos de final, disputados entre Argentina y Alemania “Salinas, si el Papa es alemán, y Dios es argentino, ¿Quién va a ganar este partido?” Pues aviso, ahora el Papa, también es argentino.  Y Dios, ha ascendido a los cielos, o eso dicen.

Di María, Julián Álvarez, Messi, Enzo, todos disfrutaban de ocasiones claras, pero no terminaba de caer el gol. Al final, creo que con algo de ayuda arbitral, y tras estar consultando el monitor del VAR durante el tiempo que hubiera podido ver la serie completa de Pasion de gavilanes, decretó que Szczesny había acariciado la cara de Messi y por tanto era penalti.

Penalti es penalti. Y Messi se encargó de, fallarlo, o quizás fui yo que me tiré todo el tiempo recitando el mantra “Penalti que no es, penalti que se falla.” Gran estirada de Szczzzsnesni para evitar el gol argentino.

Y así entre la defensa numantina de los polacos, el portero en modo para penaltis, no hubo manera de que Argentina se fuera al descanso con ventaja en el marcador.

En la segunda parte, era más que previsible el guion, y siguió igual, pero con una diferencia, nada más empezar Mac Alllister, para alegría general de todos los participantes del Contramundial, abrió la lata, era su primer gol con la selección albiceleste.

Polonia ni se inmutó con el gol de México, necesitaba más goles, y de momento Polonia estaba dentro. Hay que tener sangre fría para no perder los papeles y variar el plan. En el minuto 57 México volvía a marcar. Lewandowski se desesperaba con sus compañeros, que no le hacían caso, puede ser que le hubiera abandonado el desodorante. En realidad, las ocasiones seguían cayendo del bando argentino. Se mascaba la tragedia en Polonia.

Más tensión aún en el minuto 67, gol de Julián Álvarez (Ojo, contragol) que daba la tranquilidad a Argentina (Más vale prevenir accidentes) En ese momento, Polonia y México empataban a todo, menos a tarjetas amarillas. Polonia tenía que, en lugar de comer, rezar y amar, no encajar más goles, rezar por qué México no marcara en el otro encuentro, y no hacer muchas faltas para que no le sacaran tarjetas amarillas.

Entre tanto, el portero de las zetas no se dormía, y sostenía al equipo con magníficas paradas a Messi y a Julián Álvarez. En el 78 tarjeta amarilla para krychowiak, más presión para los polacos. En el minuto 85 Lautaro estuvo muy cerca de marcar y sentenciar a Polonia, pero cruzó demasiado su disparo.

Tagliafico picó el balón demasiado, en el descuento, y el portero de Polonia volvió a salvar a su país. Polonia pasó a tener una defensa de seis miembros. Y así terminó el partido, con un ojo en el partido de México, pero eso ya es otra historia.

Goles: Mc Allister 46 min; Julián Álvarez 67 minutos.

MVP: McAllister

Los nuestros: Enzo Fdez 4, C. Romero 5, Mac Allister 11, De Paul 4, Julián Álvarez 7. Vamos que nos brearon a todos.

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